EL SINDROME DEL PENE PEQUEÑO

DR. GERARDO GIMÉNEZ RAMÍREZ

Medico Sexologo

“Mi pene es pequeño.   Eso es lo que me ha imposibilitado para tener relaciones sexuales.   Me da una gran pena mostrarme desnudo ante las mujeres y otros hombres.   Ir al baño se ha convertido en un suplicio para mí, hasta el punto que si no hay un sanitario individual con puerta, o los urinarios de pared no tienen división, no logro orinar.   No quiero estar toda mi vida masturbándome.   Deseo estar con una mujer y tener una familia   ¿Existe algún tipo de alternativa médica para aumentar el tamaño de mi pene?” 

Ante situaciones como la de este caso, cada vez más los médicos somos requeridos para que emitamos nuestra opinión y concepto definitivo con respecto a la posibilidad de que la dotación fálica de los varones no sea la adecuada.   ¿La causa?   Informaciones en apariencia novedosas han cursado con sus correspondientes exageraciones, extravagancias, inadecuadas interpretaciones y malentendidos.   La gente se ha tornado insegura sobre este tema, los hombres dudan y las mamás comparan.   Muchos médicos también manifiestan sus dudas y nos remiten a los sexólogos estos pacientes, al igual que a pediatras, endocrinólogos y urólogos.     

No es suficiente con saber que el pene es un órgano vehículo de las más intensas sensaciones sexuales.   Ahora es necesario verlo, medirlo y analizarlo.   Hace 30 años o algo más, las comunicaciones e informaciones sobre este tema eran escasas y relativamente intrascendentes.   Además, no se conocían detalles concernientes a la anatomía y fisiología sexuales.   La revolución sexual de la década de los 60, a la par con el gran desarrollo de los medios informativos, originó excesos en las notas y reseñas, que aún permanecen, y en las que no han faltado desbordes e hipérboles, falsas explicaciones, ideas erróneas, equivocaciones y mentiras sobre este asunto.

Principales motivos de consulta

Para determinar la normalidad del tamaño del pene se presentan dos tipos de consulta.   La primera se refiere a la realizada por la madre o el padre -o ambos- que llevan al niño para que el médico aclare si el tamaño del pene de su hijo es normal o puede calificarse de reducido, o en los términos que emplea el lenguaje popular: pequeño o chiquito (que a los ojos de los atribulados padres equivale a una futura ineptitud).   Ante esta última posibilidad, preguntan qué es oportuno hacer para que, cuando sea adulto, no llegue a experimentar los rubores que le causaría la supuesta pena de la brevedad y posible ineficiencia de un pene reducido.   La segunda corresponde al individuo adulto que ha decidido que su pene está clasificado en la categoría de los vergonzantes pues cree que por su pequeñez, o un tamaño no suficiente, le ha causado -o terminará por producirle- una baja autoimagen genital y, tal vez más tarde, una supuesta ineficiencia sexual.

Por lo general, el niño que suele tener entre 4 y 10 años acude silencioso y sorprendido a su propia consulta.   No es raro que delante de él se haga el requerimiento de manera expresa y se manifieste que tal duda ha sido la conclusión de los atribulados padres al comparar el pene del niño con el del hermano o algún primito que lo tiene más grande.

En la mayoría de estas consultas, se atienden niños corrientes o algo pasados de kilos, en los que la grasa se acumula delante del pubis formando una especie de almohadilla que hace que buena parte del pene, en más de 50% de su tamaño, se oculte por debajo de tal abultamiento o colchón de tejido adiposo.   Entonces, cuando el niño es acostado en la mesa de examen, y con un dedo a cada lado de la base del pene, sucede que el médico rechaza la grasa y emerge entonces un pene de tamaño corriente.   Esto obedece a lo que en lenguaje médico coloquial se denomina Pene Sumergido.   Esta maniobra, por lo general, es realizada por pocos médicos.

Otros niños tienen un pene acorde a sus características biotípicas y tras una sencilla explicación dada a los padres, estos entienden que el pene de su hijo es normal, que es su pene, y que no requiere ser comparado con el de otros niños.   Hay que tomar en cuenta que sus características genéticas lo hacen diferente, aún al lado de sus propios hermanos, primos o amigos.

Es necesario, sin embargo, mencionar una afección extraordinariamente rara llamada Micropene o Microfalo.   Esta patología se presenta en niños que nacen con el pene demasiado pequeño debido a una malformación congénita causada por una inadecuada estimulación del órgano por el influjo de las hormonas androgénicas.   Su tratamiento hormonal es efectivo en algunos casos y en otros no.   Se estima que hay un Microfalo cuando, al hacer el estiramiento del pene del recién nacido desde la punta, su medida es inferior a 1.5 cms.

¿Cómo te comparas con los auténticos machotes?

Algunos individuos adultos expresan directa o indirectamente en la consulta su temor porque creen que su pene es más pequeño de lo que debería ser.   Un hombre puede pensar que su pene es pequeño porque:  

1. En un baño común se comparó con uno o varios usuarios (pregúntele a un hombre cuántos agujeros tiene el desagüe del urinario, interrogante a la que nunca podrá responder pues es lo que menos mira y a lo que quizás no le pone atención)

2. Al observar videos pornográficos llegó a esta conclusión, sin saber que sólo los superdotados o por técnicas de cámaras, los penes exhibidos en tales filmes lucen inmensos.  

3. Su pareja sexual se lo hizo notar.  

4. En alguna actividad masturbatoria en grupo confrontó su pene con el de los demás. 

5. Llegó a esta conclusión por sí mismo.  

6. En alguna fuente de información leyó sobre las medidas y, al querer corroborar las propias, dedujo que estaba por debajo de los promedios.

Esta apreciación muy personal -Sindrome del Fantasma- puede presentarse como resultado de las propias fantasías negativas.   En otros casos se trata de individuos vulnerables.   Vale la pena señalar que las parejas de estos hombres formulan tales comparaciones de buena fe y de manera inocente, lo que se convierte en causa de pérdida de imágen genital y sexual, incapacidad para el cortejo, disfunción eréctil y temor de desempeño sexual en individuos sugestionables y de baja autoestima.   Por otra parte, hay que destacar que individuos con penes relativamente pequeños por debajo del promedio, nunca han caído en cuenta de ello y su pareja tampoco se lo ha expresado.

La relación del tamaño de un pene entre su estado flácido y erecto depende de la elasticidad de sus tejidos.   Por ejemplo, un pene de 8 cms en estado de flacidez podría duplicar su tamaño en la erección alcanzando 14 cms o más, y uno de 11 cms alcanzaría a medir 12 cms, o tal vez 14 cms ó 15 cms (aunque es evidente que estos últimos parten con ventaja)   Esto es para explicar cómo individuos con un pene cuya apariencia en flacidez los calificaría de no muy bién dotados, al tener erección, logran tamaños que son normales.   Por el contrario, se presentan casos de individuos que en flacidez parecen tener un pene grande pero que en erección no lo son.

Un estudio realizado en 1996, en 80 hombres norteamericanos, arrojó como valores promedios al medir los penes 8.8 cms en flacidez y 12.8 cms en erección.   Los métodos para medirlo requieren de destreza y entrenamiento adecuado, además de la identificación de algunos puntos anatómicos referenciales.   Tal medición se puede hacer en estado de flacidez o erección, no sólo en longitud sino también en circunferencia.  Así que no lo intente por su cuenta.   Al no saber medirlo, cometería errores por no dominar la técnica y se autogeneraría consecuencias innecesarias.

¿Se conoce el pasajero por la maleta?

Uno de los aspectos de la respuesta sexual femenina que la mayoría de los hombres  desconoce es que los  4 - 5 cms más externos y accesibles de la vagina son los más sensibles.   Esto se debe a que en esta zona las paredes vaginales se congestionan más, formándose lo que se conoce como Plataforma Orgásmica.    Además, es en ese pequeño segmento en el que la musculatura pubococcígea circunda la vagina y se sienten las contracciones espasmódicas durante el orgasmo femenino que agradan tanto al hombre como a la mujer.   Ante este argumento, el mito que se ha creado ante la necesidad de un pene largo para mayor placer cae por su propio peso.   A esto se agrega el hecho de que el segmento más interno y profundo de la vagina es muy poco sensible, lo que hace menos valedera esta creencia.

Los tratamientos quirúrgicos para lograr el alargamiento del pene, además de la eliminación de la almohadilla adiposa prepúbica por pérdida de peso o liposucción, consisten en la sección del ligamento suspensor del pene, que lo mantiene fijo al pubis.   La única desventaja de este procedimiento consiste en que el pene erecto pierde su fijación (por lo que apunta hacia delante y no hacia arriba y oscila de un lado a otro).    Para aumentar el grosor del miembro viril, se hace una infiltración de la piel del pene con tejido graso, cuya complicación principal es la infección,  formación de abscesos en los sitios donde se practica esta técnica, o pérdida de ese grosor por absorción de la grasa infiltrada.   Otra intervención quirúrgica con este fin es el injerto de tejido dérmico a través de la colocación debajo de la piel del pene de tiras de piel con grasa, extraídas de las nalgas.   La otra cara de la moneda de estas operaciones es la formación de cicatrices que pueden hacer que el pene se retraiga, quedando más corto que antes.   Si se compromete la indemnidad del órgano sexual en cuestión, ¿para qué inventar y exponerse a estas nefastas secuelas sólo por inconformidad con sus genitales? 

Muchos dichos jocosos hacen referencia al Sindrome del Pene Pequeño.   Uno de ellos es:   “No importa lo grande y lo grueso, sino lo tieso”.   De hecho, quien no tenga erección suficiente para un buen desempeño sexual, independientemente de sus dimensiones peneanas, no logrará nunca una penetración.    Sin embargo, hay otro muy cierto que me gustaría que tomen mucho en cuenta:   “No importa el tamaño del barco, sino como navegue”.  Un pene standard, y que lo porte un hombre que haya desarrollado un repertorio erótico rico en maniobras de cortejo, seducción, sensualidad, variación de posiciones coitales, movimientos peneanos durante el coito que logren estimular todas las paredes vaginales y traccionar los labios menores de la vulva para la adecuada fricción clitorídea, tiene ganada su intensa y total satisfacción y la de su pareja.

Nunca se compare con los demás.   ¡Usted y su pene son únicos !   Antes de preocuparse por el tamaño de su pene, concéntrese en ser cada día mejor amante.   Siéntase orgulloso cuando se erecte ante su pareja o la hembra con quien vaya a ejercer su función sexual ¡Exhiba SU HONORABLE MIEMBRO !

Arreglo rápido y sin cirugía

  • Haga caso omiso al tamaño de sus manos, nariz, pies, y a la estatura, como indicio de un gran pene.   Numerosas mediciones a lo largo de los años han demostrado que no existe ninguna relación entre estas partes corporales.
  • El miedo, el estrés y el agua fría hacen que el pene se encoja y quede como el de un niño de escuela primaria.
  • Recorte su vello púbico.   Le servirá para disminuir calor y sudoración en sus genitales, así como para descubrir una buena porción oculta de su falo.
  • Pierda peso.
  • ¡Use su herramienta!   Las erecciones propician el buen flujo de sangre al pene y la adecuada oxigenación de los tejidos que lo conforman.
  • Como último, y a la vez lo más relevante:   ¡Confórmese con lo que tiene!