Mitos sobre la Sexualidad del embarazo y el puerperio

Dra. Olga Marega


La hembra humana es la única de todas las especies que puede experimentar deseo y placer sexual en todo momento de su vida, aún cuando esta menstruando, embarazada, durante la lactancia, o en la menopausia.

El ser humano es el único mamífero que puede conjuntamente gestar un hijo y seguir disfrutando de la actividad sexual.

Si bien el embarazo es un proceso normal para el cual el cuerpo de la mujer está biológicamente preparado, durante su transcurso se producen  múltiples cambios físicos y psicológicos, que pueden afectar otros aparatos y sistemas y comprometer su propia funcionalidad, y su vida de relación: la pareja.

En muchos casos la falta de información y preparación, suele dañar la sexualidad,  una de las áreas más delicadas y vulnerables.

Nuestra sexualidad  se va construyendo desde el principio de nuestras vidas, por la delicada interacción que juegan factores biológicos y culturales.

Somos seres bio-psico-socialmente sexuados

Somos biofisiológicamente sexuados: Tenemos un sexo somático( genes, gónadas, hormonas, genitales externos e internos ) que nos diferencian físicamente en varones y mujeres.

Somos psico-socialmente sexuados: Según las costumbres, modelos y normas impuestas por la cultura en la cual nos desarrollemos, formaremos los roles femeninos y masculinos, y construiremos nuestros significados de connotación sexual. Todas las sociedades ejercen controles sobre los patrones de conductas sexuales generalmente basándose en prejuicios y mitos, y codifica con similitudes y diferencias los comportamientos sexuales de varones y mujeres. Los mensajes de la cultura influyen en nuestras conductas.

¿Que se espera de una  futura madre y de un futuro padre? Generalmente  se vive el embarazo con sentimientos de mucha responsabilidad y temor por el cuidado del crecimiento del futuro hijo. Estos sentimientos pueden alejar  de una u otra manera a la pareja del placer erótico.

Algunas culturas prohíben las relaciones sexuales coitales de la mujer embarazada durante todo su transcurso, y otras sólo durante la fase final. Algunas religiones (el Talmud y el Corán),  prohibían el coito durante todo el embarazo, otras sólo al final.

La mayoría de los mitos se basan generalmente en el temor: a dañar al feto, a provocar deformaciones, a provocar abortos o  partos prematuros. Los cambios  psicológicos que sufren  ambos padres y los cambios físicos de la mujer  llevan poco a poco a la pareja a un progresivo estado de deserotización. Aunque hay variaciones individuales, se aproxima poco a poco el desinterés sexual para uno o para ambos miembros de la pareja. Pareciera que nurtura y cultura conspiraran a favor del cuidado de la descendencia.

¿Que pasa con la madre?

Sentimientos de: Confusión, miedo, inseguridad, dependencia.  Muchas Sensaciones físicas desagradables que transcurren durante este período provocan una disminución de deseo y de la intensidad  orgásmica en especial durante el primer y último trimestre.

Al principio  las nauseas, los vómitos, el deseo de dormir.  Durante la fase final el aumento de volumen abdominal, aumento de peso, várices, estrías, edemas, salida de calostro, dolores lumbares, fatiga crónica, etc). Durante el segundo trimestre hay un claro aumento del erotismo.

Razones:

*  Salvadas las inquietudes y los temores del primer trimestre.

*  Facilitación de la excitación sexual y consecuente aumento de la capacidad orgásmica. (por el aumento de la congestión pelviana)

*  Puede continuar la excitación después de la satisfacción sexual al estar la pelvis continuamente congestionada.

Dentro de la diversidad y complejidad de cambios que sufre una pareja embarazada, citaré solo algunos, que se observan con más frecuencia como generadores de  dificultades sexuales. 

Con la llegada del nuevo hijo, cada miembro de la pareja experimenta su propio cambio, de acuerdo al “significado” que subjetivamente  ella o él le  otorguen,  a la maternidad o a la paternidad que se aproxima. Además de los cambios psicológicos de cada uno, hay que considerar los que ellos experimentarán “como pareja,” con la incorporación del  hijo a sus vidas y con el sentimiento de exclusión que eso puede acarrear en el varón.

 El cuerpo de la mujer que cursa un embarazo normal sufre  profundas modificaciones fisiológicas que generan importantes modificaciones en el físico,  más allá del aumento del contorno abdominal (estos cambios pueden magnificarse o sumarse a otros, cuando los embarazos tienen una patología obstétrica agregada). Poco a poco y  a medida que va creciendo el producto de la concepción dentro del vientre materno, las formas se van perdiendo.  Muchas veces aparecen várices, edemas, y estrías, que aunque suelen considerarse visitas normales y  pasajeras, no son recibidas con aceptación. 

Para algunas mamás y también para algunos papás, esta transformación del cuerpo, puede provocar una alteración desfavorable  en  la imagen corporal erótica de la mujer. En estas circunstancias, “ellas” podrían no sentirse  seductoras y sensuales para el sexo, o  “ellos” podrían no sentirse motivados, por un cuerpo que ha perdido sus cualidades eróticas.

¿Que pasa con el padre?

Sentimientos de temor  a producir daño durante el coito, por tener una idea imprecisa de la anatomía de la mujer y del proceso de gestación. Confusión ante la vivencia de una madre sexual. Rechazo  frente a las transformaciones corporales de la mujer. Celos por la relación madre –hijo. Actitudes esperadas de mayor consideración y protección.

Responsabilidad inminente por la paternidad.

El grado de  desintes erótico dependerá de:

La historia sexual de cada pareja previa al embarazo, la  salud sexual de cada uno previa al embarazo (grado de conformidad y satisfacción sexual), el significado que cada uno le de al embarazo y a las relaciones sexuales, el nivel de comunicación que tengan los cónyuges entre sí, y especialmente  “el nivel de información” que tengan sobre “los cambios normales” que se aproximan, determinarán la predisposición o no, a padecer  trastornos sexuales durante la gestación.

Si la gestación no presenta complicaciones: rotura prematura de las  membranas ovulares, infecciones genitales, hemorragias, amenaza de parto antes de término, etc; no hay prohibición para los encuentros sexuales.

La desinformación  sumada a la presencia de múltiples prejuicios culturales que se han transmitido a lo largo de todos los tiempos como verdades absolutas, consideran muchas veces a la embarazada como un ser “asexuado”, sólo al servicio de la procreación. En los últimos tiempos los criterios se han modificado. Es importante respetar y cuidar  las otras funciones de la sexualidad, como fuente de placer y medio para fortalecer la unión y la comunicación de la pareja, en este especial estado de ansiedad y  preocupación, natural del embarazo.

Es muy importante para  la mujer, conservar su  capacidad erótica y  orgásmica. La primera, contribuye a mejorar su autoestima (más allá de los  cambios) y la armonía conyugal; y la segunda, ayuda a mantener la elasticidad y la  flexibilidad  de los  músculos pélvicos, tan necesarias para el parto.

Además, me parece adecuado recordar que sexualidad no es sólo genitalidad; y  que cuando una pareja desea compartir sentimientos de intimidad y amor, lo puede hacer sin necesidad de una relación coital con penetración excluyente. Distintas posibilidades a través de masajes, caricias y mimos, pueden ser una importante fuente de placer sensual y comunicación intima tanto durante el embarazo como fuera de él.

Si la gestante tuviera contraindicado la penetración vaginal o el orgasmo ( por las contracciones uterinas que provoca), la pareja se puede acariciar o adoptar otras variantes coitáis sin orgasmo de la mujer. La sexualidad no es sólo genitalidad, un encuentro íntimo sensual y erótico puede reconfortar a ambos miembros de la pareja según el significado que cada uno le otorgue a dicho encuentro, según los permisos de explorar que cada pareja se permita para seguir manteniendo este importante vinculo de comunicación afectiva. Algunos varones se sienten inhibidos por el movimiento del bebe, o desplazados por la unión madre-hijo. Para ellos es un buen recurso indicarles que les pasen crema en la panza como forma de contactar con ella y el bebé.