Lluvia dorada.

M. Pérez, J. J. Borrás y X. Zubieta . Agosto 2006. El mundo. España.

Gentileza Lic. Alicia Cortajerena. Notisash.

En el foro, alguien sugiere que hablemos de la lluvia dorada, metafórica forma de referirse a la orina, integrada en el universo del deseo y las prácticas sexuales.

Expresión fácil de encontrar en los anuncios por palabras de cualquier periódico, que más allá de juegos –como variante sexual- más que húmedos, humedecidos con orina, hace referencia a lo que técnicamente constituye una parafilia, la urolagnia o urofilia u ondinismo. Se trata de experimentar atracción por la orina o los procesos urinarios del compañero sexual de forma que causan placer y satisfacción sexual actos como ver a alguien orinar, orinar en público, orinarse encima, ser orinado por otras personas, orinar sobre la pareja o beber los orines de ésta. Esto último se conoce como urofagia. Otra variante es el disfrute observando a otros realizando este tipo de conductas.

En la urofilia, como en toda parafilia, los profesionales de la sexología utilizamos diversos criterios que permiten diagnosticar si la situación rebasa los límites de lo sexualmente saludable entrando en el universo de la patología.  Entre ellos destacamos la restricción de alternativas de satisfacción, por la limitación del placer a ese tipo de conducta y la presencia de malestar en la persona o en su pareja. Señalamos estos criterios por ser fácil identificarse cuando en mayor o menor medida se está inmerso en ellos, de forma que una pronta intervención terapéutica facilita el retorno al disfrute del sexo saludablemente.