Higiene femenina  y salud sexual

Dra. Olga Marega.

 

Una consulta muy frecuente que tenemos en el consultorio de ginecología los médicos de la especialidad, esta relacionada con las vulvitis y vaginitis.

La infección de los genitales femeninos es causada  la mayoría de las veces por microorganismos que ingresan a través de una relación sexual, o en casos menos frecuente a través de los fomites, es decir por contacto indirecto con elementos relacionados con una persona infectada: toallas, esponjas, ropa de cama, etc. También están las infecciones endógenas, producidas por las  bacterias de la flora vaginal normal, como la Vaginosis bacteriana.

Los microorganismos causantes de las vulvitis y vaginitis pueden ser: bacterias, parásitos, hongos y virus.

No es mi intención en este articulo referirme a las entidades descriptas, sino a citar algunas consideraciones generales que toda mujer debe tener en cuenta con respecto a la higiene de sus genitales para ayudar a mantener un buen equilibrio de su flora vaginal saprofita, y consecuentemente mantener en estado optimo  a su propia defensa local a las infecciones.

La vagina es un espacio virtual que esta en contacto con el exterior, y por tal motivo se encuentra expuesta a contaminación constante con microorganismos provenientes de la piel de los propios genitales de la mujer y los de su pareja sexual, que ingresan al espacio vaginal durante la relación coital o contacto genital.

La vagina tiene un sistema de bacterias  saprofitas en su interior, es decir, microorganismos que conviven en armonía dentro del medio vaginal sin causar infección o daño; por lo contrario algunas tienen una acción beneficiosa al producir ácido láctico y crear un medio ácido que resulta desfavorable para el desarrollo de microorganismos ajenos que ingresan  esporádicamente  a la cavidad. Estas bacterias se llaman Lacto bacilos o bacilos Doderlein, y son responsables de defendernos de infecciones ocasionales mediante la producción de un mecanismo químico, la acidez, que resulta desfavorable para el desarrollo bacteriano ajeno al contenido vaginal normal.

Para producir ácido láctico, los lacto bacilos  utilizan como materia prima el glucogeno de la mucosa interna genital y para ello el epitelio debe estar trofico, es decir debe estar  nutrido por acción de los estrógenos. Por esta razón, muchas mujeres después de la menopausia, se ponen mas vulnerables a padecer infecciones vaginales.

Es muy importante respetar algunas condiciones de la higiene genital de la mujer para ayudar a mantener la funcionalidad del sistema protector bacteriano local.

Algunos consejos  que ayudaran a mantener  una optima higiene vulvar:

Uso correcto y consistente del preservativo durante las relaciones coitales.

El correcto uso del condón desde el inicio de la penetración evita el contagio de infecciones de transmisión sexual.

No usar jabones perfumados ni desodorantes íntimos.

Estos  productos pueden dañar  las bacterias productoras de ácido láctico, y consecuentemente dañar nuestro sistema de defensa química vaginal.

No abusar de la ducha del bidet y no hacer duchas vaginales internas.

Las duchas por arrastre pueden remover las bacterias protectoras vaginales.

Usar jabones neutros.

En caso de que ingrese el producto al espacio vaginal, este  no dañara la flora bacteriana normal de la vagina.

No usar protectores diarios o toallitas intimas de uso permanente.

Estos elementos evitan la ventilación genital y  consecuentemente aumentan la temperatura local. Este hecho favorece las condiciones físicas para que desarrollen los microorganismos intrusos. El aumento de temperatura vaginal favorece un buen medio de cultivo para ellos. Este mecanismo físico ( la temperatura) contrarresta el mecanismo protector  favorable químico ( la acidez) de los lacto bacilos.

Usar ropa interior de algodón.

Para favorecer la ventilación, el secado de las secreciones y evitar el aumento de temperatura que produce la ropa interior de lycra o similares.

Usar antisépticos locales después de la depilación del área vulvar o inguinal.

La buena higiene con jabón o el uso de productos  antisépticos post depilación, evita la formación de granitos o pelos encarnados, al no dejar que ingresen bacterias dentro de los poros de la piel vulvar.

No usar ropa deportiva de lycra, nylon, o similares.

La falta de ventilación  genital que provoca esta indumentaria, y el aumento de la temperatura local generada por la actividad física, son dos elementos nefastos para mantener una optima funcionalidad de la defensa genital individual.

Estos consejos son de aplicación general, pero hay situaciones individuales que requieren un examen y /o prescripciones que se adecuen a la problemática especifica.

Recuerda que siempre tienes el recurso de hacer una consulta al medico especialista ante cualquier dudad relacionada con este tema.