Abuso Sexual contra niños

Dra. Charley Ferrer

De acuerdo con estimaciones del Centro de Aprendizaje Comunitario, en Venezuela del 10 al 20% de la población infantil ha sido sexualmente abusada, pero sólo uno de cada diez casos es reportado. Otro estudio hecho por FUNDA-CI y CISFEM indica que alrededor de 40 mil niños y adolescentes estaban siendo prostituidos en Venezuela durante 1994.

En una investigación sobre la sexualidad latinoamericana conducido por el Instituto Ferrer en el año 2000, 12% de los participantes indicó que experimentaron violación o incesto para la época en que tenían 12 años de edad.

Se ha estimado que una de cada tres niñas y uno de cada cinco niños serán víctimas de abuso sexual antes de los dieciocho años de edad, mientras que las niñas entre los 11 y 17 años son tres veces más propensas a ser violadas que los niños.

La falsa concepción alrededor del abuso sexual es que el perpetrador (quien lo comete) es un extraño, cuando de hecho la mayoría de las veces es alguien a quien conocen. Sí, triste como podría sonar, la mayoría de los abusos sexuales contra niños es realizada por familiares, vecinos, amigos e incluso otros niños. El abuso puede ser sexual, incluyendo la penetración vaginal, sexo anal u oral, penetración de dedos o el uso de un objeto junto a la penetración o métodos no sexuales de abuso como fotografiar al niño con propósitos sexuales, enseñar al niño material pornográfico, masturbarse frente al niño, hacer que el niño sea testigo de actos sexuales de otros e incluso ridiculizar el desarrollo sexual del niño o sus genitales.

¿Podemos cambiar estas estadísticas?

¿Qué podemos hacer para mantener a nuestros niños seguros? ¿Cómo podemos ser más vigilantes para asegurar que nuestros niños tengan la oportunidad de crecer en un ambiente seguro y disfruten de una vida saludable? ¿Qué más podemos hacer que no se esté haciendo ya?

Es importante hablarle a los hijos acerca del sexo de un modo apropiado para su edad. Tú ya estás haciéndolo. Hay algunos ejemplos: cada vez que les dices que "es su cuerpo y nadie se supone que debe tocar sus partes privadas", cuando hablas con tus hijas acerca de su ciclo menstrual y de llevar un sostén, cuando le dices a tu hijo acerca de la llegada del semen cuando alcanza la pubertad (algo que frecuentemente olvidamos hacer y podría evitar miedos en ellos), cuando hablas a tu hija acerca de cómo se debe sentar una dama. Estas son todas maneras en la que enseñamos a nuestros niños comportamientos sexuales. Sin embargo, irónicamente, a veces también nos contradecimos nosotros mismos, confundiendo a nuestros hijos o negándoles los límites y escudos que les damos para su protección. Por ejemplo: Le decimos a los niños que es su cuerpo, pero los forzamos a abrazar y besar a parientes (sí, incluso a sus abuelos o tías y tíos).

A pesar de que ésta puede ser nuestra costumbre cultural (besarse y abrazarse para saludar o despedirse), esto puede instalar en el niño, la idea de que es su cuerpo, pero no tienen derechos o límites cuando se refiere a los familiares, y dado que la mayoría de los niños son abusados por personas no desconocidas, le estamos abriendo las puertas a un posible abuso.

En lugar de forzar a los niños a dar besos y abrazos cuando no lo desean, explíquele al adulto que estás enseñando a tu hijo a ponerse límites a sí mismo. Una de las quejas más comunes de los niños son las cosquillas no deseadas y sin embargo, la mayoría de los adultos no ven nada malo en ello. No obstante, recuerda si le estás diciendo a un niño que es su cuerpo, entonces ¿Qué derecho tiene alguien de hacerle cosquillas cuando es incómodo para el niño y lo hace sentir mal? Lo más apropiado es escuchar atentamente, alabarlo por decirte, y después tener una charla con el adulto o amigo acerca de los límites saludables que estás tratando de establecer para tu hijo y de ese modo asegurarte que éste colabore. Es esencial que creemos una zona segura para hablarle a los niños de sexo. Si tú te sientes muy apenado para conversar sobre el tema, pídele a un amigo de confianza que hable por ti en tu presencia o tomando en consideración tus valores y lo que querrías que tu hijo supiera. También puedes emplear los servicios de un consejero o terapeuta sexual, para tratar estos temas con ellos. Si haces del sexo un tema tabú, entonces ¿a quién tienen que acudir tus hijos cuando tengan preocupaciones o Dios no lo permita, hayan sido abusados? (Sigue en el próximo número)

(*) La Dra. Charley Ferrer es Terapeuta y Sexóloga. Puedes contactarla a través del correo ferrerinstitute@aol.com

Traducción: Argenis Ramírez
Publisher in: Diario El Carabobeño / Suplemento Médico  Edición Mayo 2006
http://www.el-carabobeno.com/medicodigital/070506/index.html  go to page 16

Part II (To be continued next month)

Señales de alerta

Hay varios signos de advertencia que debes notar en los niños que han experimentado abuso sexual. Estos incluyen: cambios abruptos en el comportamiento o la personalidad, temperamento agresivo, rabietas, llanto excesivo, depresión, quejas constantes, problemas para adaptarse en el colegio, una caída abrupta en el desempeño escolar, la automutilación, ideas, gestos o intentos suicidas, recuerdos repentinos, pesadillas, excesiva vigilancia, falta de confianza, aislamiento o carencia de amistades.

Incluso la presencia de juegos sexuales o la promiscuidad pueden ser signos de que el individuo está tratando de reclamar lo que le fue robado.